-¡¿Cuando llegamos?!- pregunto Katrina, dando vueltas por todo el avión
Héctor, la miro enfadado
-¿Podrías dejar de gritar? Están durmiendo- y señalo a las dos jóvenes en los asientos de atrás
- Lo siento- musito ella, arrepentida y volviendo la vista celeste el volumen 1 de "Sangre Enamorada".
- Es que estoy nerviosa. Tantos años acostumbrados a la paz y tranquilidad, a vivir como alguien más o menos normal con nuestra familia. Tengo miedo. Mucho miedo, de no ser fuerte para ustedes- concluyo sentándose en el asiento y haciendo que el rubio cabello la tapara la cara.
Héctor suspiro. Katrina le recordaba vagamente a Paris, que fuera por el carácter o por la asombrosa habilidad de meterse en problemas. Pero era como su hermana al fin y al cabo, así que se levantó y se agacho hasta quedar a su altura
-¿Sabes que pensamos Anna, el tío Ak y yo cuando te vimos por primera vez?
Katrina se limpió las lágrimas de sangre de la cara y respondió
-"¡Oh, Dios, a esa chica le encantan los vestidos rosas!"
Héctor solo rio levemente y dijo
-"Esa chica tiene mucho potencial. Y de seguro podrá hacer cualquier cosa que se proponga si trabaja con empeño en eso". No tengas miedo de no ser suficientemente fuerte para protegernos a nosotros. Has sido, después de todo, una tía excelente con Candry.
- Gracias- y lo abrazo
-Aparte de eso hay otra cosa de la que quería hablarte. Yo mate a Hermes, él no me mato como estaba escrito. ¿Podrías ver mi futuro?
La vampiresa rubia solo sonrió
- Héctor, te lo que dicho millones de veces desde que nos conocimos. El futuro no está escrito, TÚ lo haces. Pero si insistes- tomo su mano entre las suyas y se concentró. Pero lo mismo que hace unas horas , nada
- Es raro...-concluyo ella y luego , desvió su mirada a Gabriella aun dormida
- Un segundo. Tengo una teoría, despierta a Anna y al tío Ak-
-¿Que pasa Katrina? ¿No ves que estaba tratando de descansar?
- Creo que sé que poder tiene Gabriella. Puede inutilizar los dones, algo parecido a tu don Héctor, solo que aún no logra dominarlo
- Es preciso que lo haga, nos seria de mucha ayuda
- Ahora no, Anna. Déjala dormir- dictamino el vampiro troyano, mirando como Gabriella dormía. Sonrió sin poder evitarlo después de todo ¿cuánto tiempo había estado esperando por ella? ¿3000 años? ¿4000? No lo sabía y, de todas maneras no le importaba. La espera había sido larga sí. Pero ahora, viéndola dormir allí, tan cerca de él...
Pero ¿que estaba pensando? ¿Acaso estaba alegre por la situación? Por favor, si hasta hace unas cuantas horas ella era una adolescente normal y ahora estaba atrapada entre una guerra.
Se sentido asqueado de sí mismo. Dio gracias por trillonésima vez en su vida de que el tío Ak no pudiera leer su mente.
-¿Cuánto aterrizamos? Anna ¿el hotel está cerca de un bosque? Porque si o si tenemos que cazar- comenzó a decir, tratando de cambiar el tema.
Candry abrió los ojos color caramelo
-¿Bebe? Tienes que despertar, ya llegamos-la voz del su tío Ak, la saco de sus pesadillas de vampaneces muriendo en manos de vampiros
-¿Bebé? Tío Ak, ya no tengo 3 años- dijo, levantase y tratando de espabilarse
- Eso no importa. Ya llegamos casi llegamos a Londres, después de unas nueve horas, pero llegamos. Despierta a la señorita Gabriella, por favor. Iremos en auto a un hotel, tía Katrina está tratando de encontrar una casa. En el hotel ambas podrán comer algo y ducharse, de seguro les hará bien.
Candry se levantó y estaba por despertar también a Gabriella, pero se veía tan cansada y asustada que decidió no hacerlo. Quizás lo mejor era dejarla dormir otro rato.
Además, quería ir a ver a sus tías, despejarse un poco de todo lo que estaba pasando (y, peor aún, de lo que iba a pasar), al menos, por un momento. De todos modos su padre estaba dormido en el asiento de adelante y de seguro, el despertaría a su amiga. Con ese pensamiento, salió de esa sección del avión y cerró la puerta.
Héctor entreabrió abrió sus ojos grises. Había logrado dormir un poco después de todo.
Cuando los abrió del todo se encontró con esa bella imagen.
Gabriella/ Andy dormida, el rostro de ángel descansando. Se levantó con cuidado, tratando de no hacer ruido, tratando de no despertarla, acercándose, hasta estar a su lado.
En ese momento, en ese momento en que solo existían ellos dos, le acaricio la cara. Si, tenía la misma piel de hace tantos siglos.
La joven se movió un poco, debido a su frio tacto.
Recordó que con Candry habían pasado meses hasta que su piel se adecuado a su temperatura fría como el tempano de un hielo.
Se fue acercando a sus labios hasta que... una mano pálida le toco el hombro
Era, afortudamente, Katrina que lo miraba asombrada por lo que estaba a punto de hacer. El también regresando a la realidad.
La vampiresa rubia lo arrastro el pequeño baño de esa sección del avión, cerró la puerta y dijo, algo alterada
-¿Qué estas a punto de hacer, Héctor?
- Yo... yo- trato de contestar el príncipe avergonzado
-¡Ella es un niña! ¡Tiene 15 años, tiene la edad de tu hija! No vas a convertirte en un pederasta, un pedófilo y un asaltacunas!- empezó a decirle, pensando en lo triste que se iba a poner su amiga Anna
Anna estaba caminando para ir al baño. Encontró a Gabriella, todavía dormida. Pero Héctor no estaba. ¿Dónde se había metido?
Entonces oyó esa voz.
Se acercó, cuidando de no hacer ningún ruido
- Héctor... - era la voz de Katrina
- Esto es muy peligroso. ¿Y si Anna se entera?
- No se va enterar. Y a pesar de sus sospechas no le vamos a decir nada ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo-
Anna se quedó helada en la puerta apenas un segundo, en el otro, abrió la puerta de un golpe
Héctor que tomaba a Katrina por los hombros y que en ese momento, estaban quietos como estatuas, viendo a la vampiresa que estaba delante suyos
-¿Anna...- pregunto Katrina, que fue la primera en hablar
-¿Que tanto oíste?
- Lo suficiente- contesto, tratando de evitar las ganas de llorar que tenia
-¿Desde cuándo estás enamorado de ella?- inquirió Anna a Héctor
- Desde hace siglos y no importa lo que tu pienses. Pero no se lo digas a Candry-
- Esta bien- y se alejó corriendo, despertando a Gabriella
- Ya llegamos, Gabriella- anuncio Anna, antes de que unas traicioneras lágrimas corrieran en sus mejillas.
Katrina suspiro y el otro vampiro también.
Anna se había enterado de la verdad, o eso pensaba, al menos
-¿Tía Anna? ¿Qué pasa?- le pregunto Candry, cuando la vio llegando con lágrimas de sangre.
El tío Ak también lo noto y le hizo la misma pregunta
- Nada, solo, estoy triste por dejar la casa, porque tú y tu amiga estén en esta maldita guerra. Solo...-
¡Si solo hubiera sabido que Héctor estaba enamorado de Katrina y viceversa!
Por Dios, si era tantas las señales. Habían congeniado desde el día que se conocieron, Héctor la había salvado de ser quemada en la hoguera, sin mencionar de que eran muy amigos y....
Y se sentía mal. Katrina era su amiga, desde siempre. Sabía lo que sentía por el troyano y ahora... no sabía qué hacer
En eso, llegaron Héctor, Katrina y Gabriella, ya despierta.
Los autos estaban listos y el camino al hotel era corto (pedido exclusivo de su familia)
- Yo y el tío Ak, iremos en el auto rojo- concluyo Anna, subiéndose al auto.
- Vale. He, yo voy con Gabriella y con mi papa y la tía Katrina- dijo Candry. Que pasaba? Anna era una de las personas más fuertes que ella conoció nunca, jamás lloraba
Mientras Héctor conducía y Katrina que estaba a su lado, dándole las indicaciones para llegar hasta el hotel.
Ambos estaban callados y serios, algo completamente opuesto al comportamiento usual de Katrina, que siempre estaba habladora y alegre.
-¿Paso algo?-pregunto Candry
- Nada cariño. Nada- contesto su padre
- A la derecha, un poco más a la izquierda y llegamos – indico Katrina, simple y sencillamente.
Llegaron al hotel, tío Ak y Anna ya estaban allí, esperando.
Ante el hostal, mintieron diciendo otros nombres y, por supuesto, otro apellido.
Como no querían estar alejados por seguridad, todos pidieron el mismo cuarto, con un baño, para que las adolescentes se refrescaran un poco
Gabriella y Candry bajaron del auto y subieron lo más rápido que pudieron a su habitación 18B.
No hay comentarios:
Publicar un comentario