Se levantó de su cama, marcando la página del libro (hace tiempo ya que los vampiros dejaron los ataúdes) y observo la luna llena.
Tenía sed, así que decidió ir de caza. Se puso ropa común y corriente para no llamar mucho la atención... y para no machar de sangre sus vestidos se dijo para sí.
Luego de que la guerra entre vampiros y vampaneces, que duro cerca de ochenta años, esos doscientos los había pasado al lado de Vlad.
Todo había vuelto a ser como antes, ella estaba muy feliz y contenta, Vlad tenía tres nuevas novias (a Caroline le desagradaban tanto como las otras) y obviamente le decía a su prima que él también era muy feliz.
Carol no le creía. Y no hesitaban sus poderes para hacerlo. En el rostro, en la mirada, en la forma de suspirar de su primo.
No era feliz y eso le dolía.
Ella, a todo esto no había podido encontrar a "esa persona" que estaba segura que llegaría un día a ella. Aunque, a decir verdad, estaba perdiendo las esperanzas.
Vlad estaba leyendo, mas alzo la vista cuando la vio llegar a la sala
-¿A dónde vas así vestida?-
-¿Tu qué crees? A cazar. Tengo sed
- Vale. No quieres que vaya contigo como en los viejos tiempos? – en su voz había un tono extraño ¿confuso?
- Gracias, pero ya no soy una neófita. Tengo varios siglos en mi espalda y se cuidarme sola. Nos veremos después. No te preocupes, vendré a cenar. ¿Qué te pasa?
- Nada es que... tengo el extraño presentimiento que algo va a pasar esta noche. Algo importante
- ¿Sabes que eso pensé yo cuando te vi llegar con Anna cuando era huma...?
- Ve a cazar y vuelve antes de las once, Caroline Drácula – dictamino, dando el tema por cerrado y retirándose de la sala con el libro.
La vampiresa lo observo marcharse. Carol sentía todavía en el aire la furia y el miedo de su primo, mas no era contra ella, sino... contra el mismo.
Decidió no pensar en ese tema. Uso su velocidad para salir del palacio y llegar a la ciudad
Eran cerca de las ocho de la noche, podría haber pedido que la llevasen en el automóvil, pero le encantaba sentir el aire en su piel y la adren aliada correr por sus venas. Llego un unos 15 minutos y sonrió.
Le encantaba la ciudad, venían cada tanto con su clan, ya fuera a cazar o a solo buscar pasatiempos.
Para que no le reconocieran se puso una peluca roja y el largo cabello negro se lo ato a una descuidada cola de cabello.
Ahora vestía muy diferente. A Carol le encantaban los vestidos, más en sus caserías usaba unos janes y una remera de hace 20 años.
Comenzó a caminar por las calles.
Sonrió, quizás si lograba llamar la atención de algún tonto y que la siguiera a un callejón oscuro.
Pero eso no pasaría, así que decidió ir a un bar de moda.
A los pocos segundos de sentarse, un joven se le acerco
-¿Quieres un trago? – le pregunto
- Por supuesto. Es que... -fingió que temblaba
- Tengo frio-
- Yo podría calentarte-
- Si. Quieres que salgamos y tomemos un café?
- Claro-
Allí, en la calle, Carol observo la hora en su reloj pulsera. Cerca de las nueve. Tendría tiempo de sobra para llegar a su hogar, pero no querría arriesgarse. Tenía que acabar con eso rápido
-¿Qué te pasa?- el joven tenía su brazo en su cuello
- Creo que ya no tengo frio- beso el cuello del humano y lo llevo hasta un callejón oscuro.
Hinco sus colmillos y bebió. Lo mato luego de unos cinco minutos.
Sonrió, satisfecha. Por lo menos por un mes.
Noto que los habían seguido, a ella y a su presa
- Bu- dijo Caroline , volviéndose y enseñándole al humano sus colmillos , su cara y sus ropas llenas de sangre
- Bu, para ti también - le respondió el humano. Aunque, aparentemente tranquilo, su corazón latía de miedo.
Su rostro era mucho mayor que el de ella, que aparentaba unos 24. Cerca de la edad de Vlad, unos 40. No era un hombre apuesto como su primo, pero era atractivo. Sus cabellos largos, castaños, le recordaron vagamente a los que los hombres de su época usaban
- Caroline Lauren Drácula – se presentó la vampiresa, haciendo una reverencia a modo de insulto.
Para su sorpresa, el humano hizo lo mismo
- Baltazar Blake-
- ¿Para qué has venido hasta mí, Baltazar Blake?
- Así comenzamos nuestra historia juntos- le dijo Carol a su hija. Se había quedado recordando por mucho tiempo , rememorando a su esposo
No n
- ¿Podrías decime más?
- Claro que lo hare. Tenemos todo el tiempo del mundo para conocernos. Y para conocerte a ti misma
- Pero será otro día – la voz de su tío entrando a la biblioteca las tomo a las tres por sorpresa
- Recibí un mensaje de texto de Anna. Llegaron a Transilvania, al castillo de los Valerius. Mis sirvientes ya están allí. Igual que los de ella. Katrina, querida, allí le explicare a tu linda familia todo del truque y sus condiciones. Rol, pon tu mano sobre mi hombro. Señorita Van Tasell, deje ese libro y deme la mano. Pequeña, haz lo mismo. Necesito tu escudo.
Lo hicieron y los cuatro desaparecieron de la amplia biblioteca.
Héctor sostenía la mano de Candry, que observaba, molestaba, como los vampiros los observan a ellos y al grupo de cincuenta vampaneces. Anna y el tío Ak a su lado esperando. Pronto estaría allí y la negociación para liberar a Katrina y a Gabriella comenzaría.
Fue por apenas unos segundos, pero una neblina se formó en cerca de donde estaban parados los tres líderes de los vampaneces.
Luego, aparecieron cuatro figuras. El Conde, su prima Caroline posando su fría mano sobre su hombro y Gabriella y Katrina, sanas y salvas
"¿Aknadin, puedes leer la mente del Conde?" pregunto Anna, mentalmente a su tío
"No, sobrina. La señorita Gabriella está usando sus poderes para bloquearlos.
"Por Dios, ¿que estará tramando ese muestreo?" volvió a preguntarse la princesa
- Princesa Anna, Sacerdote Aknadin y Príncipe Héctor – el vampiro hizo una ligera reverencia a los tres. Los cuatro lo imitaron
- ¡ Oh , y olvide mis modales con la señorita pequeña y la señorita un poco más grande!- hablo dirigiéndose a Candry y apretando el brazo de Katrina
- Creo que termine con mis saludos a su familia, ahora déjeme presentarle la mía propia. Que modales.
- Vladius Drácula, ese es mi nombre, ya lo saben. Y seguramente, algunos me conocerán mejor que otros. Esta es mi prima , Caroline Lauren Drácula ...-
Carol solo les sonrió
- Y su encantadora hija Andrómaca Isis Blake Drácula.
- ¿Que...? – alcanzo a Balcácer Héctor
- ¿Andrómaca? ¿Hija?
- Ya me entere de todo. De toda la verdad – admitió Andy
- ¿Se lo dijiste tú, Katrina?
- Ella se enteró sola, después de las pistas que le dieron su madre y su tío.... Finalmente , yo , como una tonta , se lo confirme
- Bueno , linda , hablaste demasiado- hizo una seña a un vampiro , que tomo el brazo de Katrina y la retuvo cerca de Carol y Andy
- Ahora hablemos del trueque- señalo a Anna
- Tú por la señorita Van Tasell
- ¿Solo eso?
- No. Matrimonio


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